El helicóptero se levantó, la cagalera llegó, y el helicóptero bajó (pero de golpe).
Bueno, nos daremos con un canto en los dientes porque la cosa parece que se va a arreglar con unas palas y los piñones de ataque del TT (la jodienda de estos es que hay que desmangar todo el heli). Así que de todo lo malo la cosa no ha sido demasiado grave, al manos bastante menos que lo de Robert.
Ya os contaré el próximo amorramiento para el próximo día que lo saquemos de paseo.









